miércoles 11 de noviembre de 2009
viernes 6 de noviembre de 2009
jueves 9 de julio de 2009
Los Textos del Terapeuta Cultural.Entrega 2.
DISTOPÍAS
El curso de la vida cotidiana en ocasiones nos impide reflexionar sobre ciertas problemáticas. Pensar en el futuro de ‘la humanidad’, es un tema que por interesante que resulte, el día a día nos obliga a ignorar. No es útil pensar en hacia dónde va la especie humana, no nos resuelve nada en lo inmediato. Sin embargo, hace su aparición de vez en cuando, en una charla, en un momento personal de reflexión, o detonado por algo que vimos, leímos o escuchamos…
Parece que existe un pensamiento compartido en los tiempos actuales. Una sensación difusa de desesperanza en el futuro. Abocarnos a pensar el futuro en términos realistas, nos obliga a hacer uso de nuestra percepción del presente y establecer un juicio basado en la lógica. Las cosas ahora van mal o al menos no mejor que antes: Gobiernos corruptos, ser humano alienado en el consumo y el estilo de vida light, grandes conglomerados económicos que nos seducen a través de sus aparatos corporativos. Una economía mundial rapaz que sigue prefiriendo auto inyectarse cifras exorbitantes en recursos económicos para mantenerse a flote, en vez de entender de qué forma puede ayudar a los millones de personas alrededor del mundo cuyas condiciones de vida los tienen al borde de la supervivencia.
Parecería que para el actual sistema de capitalismo neoliberal vale más hincharse como globo hacia arriba captando más y más capital, que desparramarse horizontalmente alrededor del planeta. Abundan las teorías populares que hablan de un poder que obtiene beneficios de controlar a las masas. Los poderos que mueven los hilos del mundo a través de la industria del petróleo, la guerra, los medicamentos o los medios.
Pensar en esos temas no puede más que llevarnos a vislumbrar un futuro desalentador. Existe una sensación difusa de desesperanza en el futuro. Cuando nos tomamos el tiempo de imaginarlo, aparecen fácilmente imágenes grises, paisajes contaminados, gobiernos ineptos o totalitarios, decadencia. Me he topado incluso con visiones que llevan esta desesperanza incluso más lejos, imágenes apocalípticas de un mundo sumido en una crisis ambiental, la tecnología de la información en manos del estado para controlar al sujeto: quién eres, qué compras, dónde vives, cuál es tu ideología, todo, a un click de distancia.
Pensar el futuro actualmente tiende a la distopía, palabra que curiosamente no aparece en el Diccionario de la Real Academia de la Lengua, pero que Wikipedia define como:
‘Una utopía perversa donde la realidad transcurre en términos opuestos a los de una sociedad ideal. El término fue acuñado como antónimo de utopía y se usa principalmente para hacer referencia a una sociedad ficticia (frecuentemente emplazada en el futuro cercano) en donde las tendencias sociales se llevan a extremos apocalípticos.’
Para toda una generación de jóvenes, las creaciones culturales que muestran el futuro tienden a ser distópicas.
- ¿Cuántos ejemplos en el cine o la literatura puedes darme de un futuro feliz?-
Le he hecho esta pregunta a diferentes personas y los ejemplos más recurrentes de un futuro en el que se desearía estar son: ‘Los supersónicos’ y en algunos casos –por decirlo de algún modo, más nerds- ‘Futurama’.
Pero, curiosamente los ejemplos de futuros menos atractivos o distópicos vienen a nuestra memoria con mayor facilidad. Entre los más populares en literatura tendríamos: La máquina del Tiempo, Un Mundo Feliz, 1984, Farenheit 451 o en cine: Metrópolis, Blade Runner,12 monos, Brazil, Soylent Green, o los clásicos de acción como Total Recall, Matrix, Mad Max o Water World. Es inevitable pensar que ‘consumir’ estas creaciones culturales tiene alguna influencia en nuestra difusa pero presente sensación de que el devenir humano va en una espiral descendente hasta encarar su fin.

Tomando el panorama desalentador que nos ofrece el presente sumándolo al imaginario distópico que con mayor frecuencia nos ofrece la cultura popular, es comprensible que el futuro desilusione o incluso atemorice.
Bbaste recordar ‘el fin de los metarrelatos’ que describió Lyotard, la caída del ‘ideal de progreso’. Esa condición posmoderna que nos devela la inexistencia de un ‘futuro mejor’; que nos sentenció a tomar consciencia del devenir histórico, no como una gráfica ascendente hacia el bienestar, sino como una línea que se bifurca, retuerce, regresa, sube, baja…
¿Qué efectos tiene en el presente esta tendencia a pensar de forma distópica?, ¿Cómo influye un panorama desalentador en la vida cotidiana de las personas?, ¿Nos afecta?, ¿Hasta qué punto?
Pero esa es un tema extenso, que continuará en la siguiente entrega…
Por: Hipozz
El curso de la vida cotidiana en ocasiones nos impide reflexionar sobre ciertas problemáticas. Pensar en el futuro de ‘la humanidad’, es un tema que por interesante que resulte, el día a día nos obliga a ignorar. No es útil pensar en hacia dónde va la especie humana, no nos resuelve nada en lo inmediato. Sin embargo, hace su aparición de vez en cuando, en una charla, en un momento personal de reflexión, o detonado por algo que vimos, leímos o escuchamos…Parece que existe un pensamiento compartido en los tiempos actuales. Una sensación difusa de desesperanza en el futuro. Abocarnos a pensar el futuro en términos realistas, nos obliga a hacer uso de nuestra percepción del presente y establecer un juicio basado en la lógica. Las cosas ahora van mal o al menos no mejor que antes: Gobiernos corruptos, ser humano alienado en el consumo y el estilo de vida light, grandes conglomerados económicos que nos seducen a través de sus aparatos corporativos. Una economía mundial rapaz que sigue prefiriendo auto inyectarse cifras exorbitantes en recursos económicos para mantenerse a flote, en vez de entender de qué forma puede ayudar a los millones de personas alrededor del mundo cuyas condiciones de vida los tienen al borde de la supervivencia.
Parecería que para el actual sistema de capitalismo neoliberal vale más hincharse como globo hacia arriba captando más y más capital, que desparramarse horizontalmente alrededor del planeta. Abundan las teorías populares que hablan de un poder que obtiene beneficios de controlar a las masas. Los poderos que mueven los hilos del mundo a través de la industria del petróleo, la guerra, los medicamentos o los medios.
Pensar en esos temas no puede más que llevarnos a vislumbrar un futuro desalentador. Existe una sensación difusa de desesperanza en el futuro. Cuando nos tomamos el tiempo de imaginarlo, aparecen fácilmente imágenes grises, paisajes contaminados, gobiernos ineptos o totalitarios, decadencia. Me he topado incluso con visiones que llevan esta desesperanza incluso más lejos, imágenes apocalípticas de un mundo sumido en una crisis ambiental, la tecnología de la información en manos del estado para controlar al sujeto: quién eres, qué compras, dónde vives, cuál es tu ideología, todo, a un click de distancia.
Pensar el futuro actualmente tiende a la distopía, palabra que curiosamente no aparece en el Diccionario de la Real Academia de la Lengua, pero que Wikipedia define como:
‘Una utopía perversa donde la realidad transcurre en términos opuestos a los de una sociedad ideal. El término fue acuñado como antónimo de utopía y se usa principalmente para hacer referencia a una sociedad ficticia (frecuentemente emplazada en el futuro cercano) en donde las tendencias sociales se llevan a extremos apocalípticos.’
Para toda una generación de jóvenes, las creaciones culturales que muestran el futuro tienden a ser distópicas.
- ¿Cuántos ejemplos en el cine o la literatura puedes darme de un futuro feliz?-
Le he hecho esta pregunta a diferentes personas y los ejemplos más recurrentes de un futuro en el que se desearía estar son: ‘Los supersónicos’ y en algunos casos –por decirlo de algún modo, más nerds- ‘Futurama’.
Pero, curiosamente los ejemplos de futuros menos atractivos o distópicos vienen a nuestra memoria con mayor facilidad. Entre los más populares en literatura tendríamos: La máquina del Tiempo, Un Mundo Feliz, 1984, Farenheit 451 o en cine: Metrópolis, Blade Runner,12 monos, Brazil, Soylent Green, o los clásicos de acción como Total Recall, Matrix, Mad Max o Water World. Es inevitable pensar que ‘consumir’ estas creaciones culturales tiene alguna influencia en nuestra difusa pero presente sensación de que el devenir humano va en una espiral descendente hasta encarar su fin.

Tomando el panorama desalentador que nos ofrece el presente sumándolo al imaginario distópico que con mayor frecuencia nos ofrece la cultura popular, es comprensible que el futuro desilusione o incluso atemorice.
Bbaste recordar ‘el fin de los metarrelatos’ que describió Lyotard, la caída del ‘ideal de progreso’. Esa condición posmoderna que nos devela la inexistencia de un ‘futuro mejor’; que nos sentenció a tomar consciencia del devenir histórico, no como una gráfica ascendente hacia el bienestar, sino como una línea que se bifurca, retuerce, regresa, sube, baja…
¿Qué efectos tiene en el presente esta tendencia a pensar de forma distópica?, ¿Cómo influye un panorama desalentador en la vida cotidiana de las personas?, ¿Nos afecta?, ¿Hasta qué punto?
Pero esa es un tema extenso, que continuará en la siguiente entrega…
Por: Hipozz
martes 9 de junio de 2009
Los textos del Terapeuta Cultural. Entrega 1.

PARANOIA SOCIAL
En este país la realidad nos ha demostrado con el paso del tiempo, que detrás de ciertos eventos históricos, hay un interés encubierto. Levantamos la sospecha de que las cosas no necesariamente son como nos las venden ¿Y cómo no dudar?
¿la conciencia social de Televisa intenta ayudar vía un Teletón?, ¿o en realidad se trata de una forma más de engañar al público y enriquecerse detrás de una supuesta acción social responsable?, ¿el redondeo en los supermercados realmente se traduce en computadoras para niños?, ¿ o se trata sólo de una estrategia para evadir impuestos?, ¿las donaciones en los cajeros automáticos llegan a las manos de quien supuestamente son beneficiados?, ¿o sólo es otra forma de acaparar capital por parte de los bancos? O la reciente desconfianza en torno al registro del celular ¿el gobierno tendrá facultad para perseguirme o vincularme con delitos a través del análisis de mis conversaciones o textos privados?
Desafortunadamente este tipo de dudas son razonables en un contexto como el mexicano. En el que la historia se ha encargado de demostrarnos que tener buena voluntad o confianza sería un error. Corrupción, robo, planes encubiertos, estrategias para distraer la atención de asuntos realmente importantes. Con el paso del tiempo nos vamos convenciendo de que creer es un lujo que no podemos darnos. Así nos lo ha enseñado la historia, así hemos crecido.
Como el niño que después de tantas promesas no cumplidas por su papá, duda de él hasta ya no creerle más; porque cada deseo no cumplido, cada engaño, cada decepción son traumas que van conformando un individuo desconfiado, suspicaz, inseguro…
A nivel social, puede hablarse análogamente: como pueblo, tenemos una historia, en la que cada trauma va dejando una huella en el imaginario colectivo, y como mecanismo de defensa tendemos hacia la desconfianza. Porque ya no podemos darnos el lujo de confiar, porque creer sería un error.
En cierto sentido, esta desconfianza puede volvernos un pueblo más crítico. Una población civil que cuestiona y no se ‘traga’ las mentiras del gobierno, instituciones o empresas, podrá entenderse como ‘más madura'; un pueblo que ganó recursos para hacerse de un criterio más crítico de su entorno.
Sin embargo la psicología nos enseña que la desconfianza, también puede derivar en un problema que nos impida discernir entre lo real y lo imaginario.
La reciente alerta por el riesgo de una epidemia de influenza, originó gran cantidad de sospechas en la sociedad. Durante el pasado mes, cualquier teoría de conspiración encubierta era mucho más plausible que la posibilidad real de una epidemia. Entre las versiones de mayor propagación figuran primero la analogía de la epidemia, con la noticia del chupacabras: ‘una estrategia del gobierno para desviar la atención del pueblo’. En el contexto actual la ‘invención’ de la epidemia funcionaría al gobierno mexicano para encubrir acuerdos siniestros pactados con el presidente Obama en su reciente visita a México. Desde la permisividad para que penetre el ejército estadounidense para apoyar a Calderón en su lucha contra el narco, la venta de mantos acuíferos o un incremento oculto a nuestra deuda externa.
Otro tipo de argumentos aseguran que la epidemia de influenza fue una charada para beneficiar a cierta industria farmacéutica a través de la compra de millones de vacunas con dinero del erario, o de plano las versiones más paranoides, que la intención de detener la actividad en las ciudades, no fue más que un simulacro para evaluar la respuesta de la población civil ante un posible ataque con armas biológicas por parte de cualquier enemigo que el imaginario colectivo invente: el ejército norteamericano, el narco, o un ataque extraterrestre...
Demostramos, que las llamadas ‘teorías de la conspiración’ no son exclusivas de nuestros vecinos del norte. Con orgullo, los mexicanos hicimos patente que al menos en ‘paranoia social’ estamos al nivel de los países primermundistas.
Parecería que cada vez nos es más difícil discernir qué es lo real. Una paranoia social que comienza a agravarse justo cuando uno ya no puede identificar si está parado en el terreno de lo real o lo imaginario. Cuando es así, el mundo se tambalea y con él nuestra percepción de nosotros mismos, nuestra seguridad.
La imposibilidad para diferenciar lo real de lo imaginario afecta todas las áreas de la vida del paciente psicótico, vivir rodeado de miedo e inseguridad dificulta el desarrollo de su potencial como individuo, dejándolo en un impasse, revolcado en sus fantasmas. Del mismo modo, una ‘paranoia social’ puede convertirse en un factor que a nivel social, detenga el avance de una cultura, el desarrollo de un pueblo.
Continuará....
Por: Hipozz
martes 28 de abril de 2009
miércoles 1 de abril de 2009
Mono Cromático

Mono cromático, una pieza cómico-mística-musical creada por Hipozz
Es un dibujo rapeado o un comic musical... Te plantas frente a un chango de colores...tomas los audífonos que salen de su boca y escuchas un 'viaje rapeado' que también puedes ver en los dibujos que tienes frente a tí....
Dato etológico: El mono cromático, es miembro de la especie de monos interdimensionales, que viajan entre el espacio tiempo para experimentar, investigar y aprender de otros mundos...Viven en un 'limbo' en el que se dedican a meditar, leer, aprender del universo, dormir...y por supuesto rapear...Este rap narra la historia de un mono que visita la Gran Posmotitlán.
Aqui el link para descargar la rola de 'Mono Cromático'....
http://rapidshare.com/files/216343416/Mono_Crom_tico_1.mp3.html
Es un dibujo rapeado o un comic musical... Te plantas frente a un chango de colores...tomas los audífonos que salen de su boca y escuchas un 'viaje rapeado' que también puedes ver en los dibujos que tienes frente a tí....
Dato etológico: El mono cromático, es miembro de la especie de monos interdimensionales, que viajan entre el espacio tiempo para experimentar, investigar y aprender de otros mundos...Viven en un 'limbo' en el que se dedican a meditar, leer, aprender del universo, dormir...y por supuesto rapear...Este rap narra la historia de un mono que visita la Gran Posmotitlán.
Aqui el link para descargar la rola de 'Mono Cromático'....
http://rapidshare.com/files/216343416/Mono_Crom_tico_1.mp3.html
en la presentación de imágenes que está en la entrada anterior (arribita de esta) están los dibujos del mono cromático para 'ver el rap'.
jueves 22 de mayo de 2008
Sarapes de Neón o apunte sobre dos visiones culturales divergentes.
Despreciar la influencia de Halloween sobre nuestro Día de Muertos, pedirle a los 'Reyes' y no a 'Santa', visitar pueblos para sentir una experiencia de 'mexicanidad verdadera', tomar pulque, comer chapulines, ir a las pirámides a cargarse de energía o ya de plano meterse a un temazcal...
Comer pozole en el umbral del 16 de septiembre vestida de Adelita, pegarte unos bigotes de ‘revolucionario’, cantar banda o rancheras con verdadero sentimiento…
Ir al Sanborn's de los azulejos y comentarle al amigo extranjero que ahí tomaron café y conchas los revolucionarios Zapata y Villa cuando entraron a la capital...como si hubiésemos estado ahí, como si hubiese habido una revolución...
Nuestra vivencia de lo mexicano es ajena, lejana, conceptual; pero de cualquier forma sentimos que lo mexicano de algún modo 'nos pertenece'.
De vez en cuando buscamos darnos un baño de México, turistas buscadores de la identidad mexicana: vacaciones en Chiapas, peda en las trajineras. Y es que al parecer el paso por esta realidad globalizada que nos rodea nos hace hurgar para encontrar símbolos de los que podamos asirnos, escoger lo que sí es ‘mexicano mexicano’ y desechar lo que no.
Virgen de Guadalupe sí, Zapata sí, Quetzalcoátl recontra sí!, Porfirio Díaz mhm...sí pero mejor no, Madero tampoco, Frida Khalo y Diego Rivera ¡a huevísimo!, Juárez sí pero no es tan chido, Rafael Inclán también pero es muy naco, mejor Cantinflas ese sí hizo películas en Hollywood... El Santo y su iconografía derivada ¡Claro!…sus movies son de culto en otros lados…
Como limpiar frijoles, vamos separando las piedritas, pero al final del día nos quedamos con pocos frijoles que valgan la pena...
A esta necesidad de encontrar lo 'verdaderamente mexicano' subyace un impulso de resistencia, de rechazo a lo híbrido,a lo extranjero, a lo nuevo.
Todo aquello que tenga 'manchitas' de extranjero, es visto con recelo excepto las piñatas y el mariachi.
Si hace frontera con lo gringo o lo gachupín nos conecta con sentimientos de ira o desprecio , y en el fondo con una vivencia difusa de sometimiento.
Generación tras generación, de manera oral o escrita, se ha ido configurando una idea general de lo mexicano que alcanza su epítome en las manifestaciones culturales chicanas. Ellos que están del otro lado son los que rescatan de manera más férrea los símbolos que los diferencian. Pero para nosotros lo chicano ya no es mexicano porque trae manchitas gringas, y peor aún: hablan inglés.
¡Qué visión esta que nubla la posibilidad de otra realidad, más plural y más diversa!
Comer pozole en el umbral del 16 de septiembre vestida de Adelita, pegarte unos bigotes de ‘revolucionario’, cantar banda o rancheras con verdadero sentimiento…
Ir al Sanborn's de los azulejos y comentarle al amigo extranjero que ahí tomaron café y conchas los revolucionarios Zapata y Villa cuando entraron a la capital...como si hubiésemos estado ahí, como si hubiese habido una revolución...
Nuestra vivencia de lo mexicano es ajena, lejana, conceptual; pero de cualquier forma sentimos que lo mexicano de algún modo 'nos pertenece'.
De vez en cuando buscamos darnos un baño de México, turistas buscadores de la identidad mexicana: vacaciones en Chiapas, peda en las trajineras. Y es que al parecer el paso por esta realidad globalizada que nos rodea nos hace hurgar para encontrar símbolos de los que podamos asirnos, escoger lo que sí es ‘mexicano mexicano’ y desechar lo que no.
Virgen de Guadalupe sí, Zapata sí, Quetzalcoátl recontra sí!, Porfirio Díaz mhm...sí pero mejor no, Madero tampoco, Frida Khalo y Diego Rivera ¡a huevísimo!, Juárez sí pero no es tan chido, Rafael Inclán también pero es muy naco, mejor Cantinflas ese sí hizo películas en Hollywood... El Santo y su iconografía derivada ¡Claro!…sus movies son de culto en otros lados…
Como limpiar frijoles, vamos separando las piedritas, pero al final del día nos quedamos con pocos frijoles que valgan la pena...
A esta necesidad de encontrar lo 'verdaderamente mexicano' subyace un impulso de resistencia, de rechazo a lo híbrido,a lo extranjero, a lo nuevo.
Todo aquello que tenga 'manchitas' de extranjero, es visto con recelo excepto las piñatas y el mariachi.
Si hace frontera con lo gringo o lo gachupín nos conecta con sentimientos de ira o desprecio , y en el fondo con una vivencia difusa de sometimiento.
Generación tras generación, de manera oral o escrita, se ha ido configurando una idea general de lo mexicano que alcanza su epítome en las manifestaciones culturales chicanas. Ellos que están del otro lado son los que rescatan de manera más férrea los símbolos que los diferencian. Pero para nosotros lo chicano ya no es mexicano porque trae manchitas gringas, y peor aún: hablan inglés.
¡Qué visión esta que nubla la posibilidad de otra realidad, más plural y más diversa!
Visión que se resiste a integraciones por temor a la desaparición del único capital que no ha sido 'manchado' o 'tocado' por la mano de lo extranjero, lo diferente, o lo nuevo: esas tradiciones que han ‘sobrevivido’ el paso del tiempo.
Visión semejante a la del 'coleccionismo' de objetos, coleccionismo que intenta proteger ‘nuestras tradiciones’ de cualquier posible influencia que pueda atentar contra su ‘esencia única’.
Si tu balero de madera, tiene forma de Bob Esponja, ya perdió 'realidad nacional' en el proceso, y su toque 'gringo' ya no genera las mismas emociones de empatía, cariño y nostalgia, que se sentían por el balero de a deveras, el de colores, de rayitas, el de los de antes ….
Visión que se asoma con temor a la inevitable comunicación cultural que plantea el presente momento histórico. Donde el flujo de comunicación, convergencia, diálogo e influencia recíprocas no pueden detenerse, más que a través de barreras intelectuales.
Condenamos la construcción de muros en la frontera, pero cercamos lo mexicano conceptualmente por miedo a intromisiones extranjeras… ¡vaya contradicción!
Al parecer nos gustan las fronteras etéreas que mantienen aislada la pureza identitaria de lo que –supuestamente- somos, como si existiera ‘una identidad mexicana’.
La visión tradicional apunta al ‘rescate cultural’, y deja a un lado la ‘integración’ que plantea el presente momento histórico.
Integración prevista por el Profeta del Nopal en sus onirismos rockanroleros.
Integración que si bien es producto de factores diversos: la vil penetración cultural, el agandalle transnacional, el oportunismo norteño imperial, el despiporre intelectual o la desfachatez empresarial….Genera en cambio el maravilloso mundo de los Ranchos Electrónicos con nopales automáticos, los charros cibernéticos y sarapes de neón. El pueblo magnético del Pitecantropus Atómico, las marías ciclotrónicas, los tragafuegos supersónicos, campesinos siderales y los cada vez más comunes panzones tísicos.
Apuntemos pues a la integración y hagamos realidad las profecías del sacerdote del Rock.
Apuntemos pues a la integración y hagamos realidad las profecías del sacerdote del Rock.
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